De ideas con propósito #1 Bolsos para APRID.

La colaboración hace de este mundo un mundo mejor, sin dudas. Nos hace mejores personas, derriba fronteras, ambas partes ganan y aprenden. En el 2015 decidí salir a recorrer algunos lugares con el propósito de hacer cosas que me hacen feliz, sin pensar en nada más, sin ponerme ningun obstáculo ni tener limitantes, o al menos, las menores posibles. Llego en invierno a la ciudad de Bariloche, y conozco un centro cultural que trabaja con personas con discapacidad llamado crearte que les recomiendo investigar, el trabajo que hacen en esa institución por la inclusión es realmente inspirador, cuento más sobre mi experiencia en este post, pero voy a hablar de la idea que surgió en esa experiencia. Para ser creativo, lo primero que debe perderse es el miedo, el miedo a ser juzgado, el miedo al fracaso, el miedo a la verguenza, es por eso creo que lo niños y las personas con discapacidad son muchas veces las que más nos sorprenden y enseñan. Trabajando con ellos como voluntaria vi trabajos impresionantes de pintura, de cerámica y madera, entre muchas otras cosas, y me dije: Cómo hacer que todo lo que ellos hacen los empodere económicamente? Le pedí una cita al director Chicho Suero y nos pusimos a charlar sobre las cosas que podían hacerse, me comenta que lo que a ellos les faltaba era un nexo, alguien que tenga el tiempo y la energía de pensar productos, de pensar acciones que les genere ingresos sin que su propósito como centro educativo se distorsione. Y es ahí cuando creo el proyecto de creativos colaborativos, una comunidad que reúne diferentes activistas creativos que inviertan en determinada organización social, algo de su tiempo y conocimientos para pensar que se puede hacer con las herramientas que dicha institución tiene. Sigo viaje en contacto con CREARTE para poder realizar cosas a futuro, y en mi regreso a Buenos Aires, más bien Chacabuco, la ciudad donde viven mis papás, y contacto a través de Red Solidaria a un Taller protegido llamado APRID que le brinda trabajo a personas con discapacidad y vulnerabilidad socio económica. Me reúno con ellos con la propuesta de realizar un taller de dibujo en la institución, y que esos dibujos terminen siendo la estampa de bolsos reutilizables que ellos mismo vendieran. Prestamos el dinero los integrantes del grupo de creativos colaborativos, se contactó una cooperativa textil de la ciudad, a un estampador por serigrafía y varios comercios se sumaron a la difusión, además de radios y tv local. La iniciativa mostró que es posible trabajar creativamente en conjunto por un fin social, sin ayudar a través del asistencialismo.  

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