MindSet


"Nunca fui buena en matemática" "Yo sirvo para la creatividad" "En la universidad hay un ingreso de un año con materias para las que no soy buena" "Mejor me anoto en una escuela en donde a todo lo que me enfrente sea para lo que soy buena" pero... "Una carrera terciaria es inferior a una universitaria, entonces soy inferior a los que estudiaron en la Universidad, voy a tener que convivir con eso"

Muchos años viví con una mentalidad fija, viendo lo que no sabía hacer con temor, y lo que me era fácil como un consuelo y refugio de la angustia que me generaba enfrentarme a desafíos por miedo a ser juzgada, menospreciada o no aceptada. Porque crecí en una sociedad en la que no se nos permite fallar sin ver eso como un fracaso, uno debe ser bueno porque fallar, es una puñalada y no un camino hacia lograr el objetivo. 

Claro que estoy de acuerdo en que hay ciertas cosas en las que uno se siente mejor y le salen más naturalmente que otras, pero lo terrible es que lo otro nos limite, nos angustie y nos desestime. 

El quedarme en esa situación de consuelo en la que estaba cuando trabajaba con cosas que me eran fáciles no hacían más que auto boicotear mi capacidad de aprendizaje y mi crecimiento. El rodearme de personas a las que admiraba me generaba temor y baja autoestima, porque es ahí cuando entraba en juego la tan común comparación.- ¿Soy tan capaz como esa persona? ¿Que pensará de mi? El poder se lo daba a otros, y una palabra ajena podía hacer tambalear mi autoestima, así llevándolo a las nubes o al piso con la misma intensidad.

.-¿Que soy? ¿Quien soy? ¿Que me hace feliz? ¿Vivo con coherencia? ¿Que admiro? ¿A quien admiro?

.-Sentí un quiebre en mi vida cuando me saqué una mochila y me puse otra, esta segunda era literal. Salí de viaje porque sentía que eso era lo que quería hacer en ese momento. Fue ahí, eligiendo solo por mí, y a pesar de algunos cuestionamientos ajenos cuando descubrí que mi mentalidad había cambiado a modo -> expansiva. 

¿Cómo me di cuenta de eso?

Llego a Bariloche y a la semana en una caída me quiebro tibia y peroné, claro que a nadie le gusta sufrir, pero si mi mentalidad hubiese sido la de antes hubiese sentido que mi viaje terminaba ahí, que todo había sido un error y que ahora tenía que volver, y en un principio esa fue una de mis reacciones, pero estaba descubriendo algo en mi, y era el poder elegir como queremos reaccionar frente a algo que nos pasa. Y así fue como en vez de ver limitaciones en tener que estar tres meses en un lugar cuando no estaba en mis planes, vi oportunidades, como por ejemplo, el hacer un voluntariado en una ONG y disfrutar de no "tener" que hacer algo sino de darme el lujo de simplemente disfrutar lo que hacía día a día. A caso no se te viene a la mente el pensamiento de "que vaga" ¿sólo disfrutar? ¿Y trabajar? ¿Y las responsabilidades? ojo con los prejuicios pre seteados que tenemos. 

Volviendo a la ONG, llamo 1 vez, 2 y 3 veces, y no podía dar con nadie, mi mentalidad fija hubiese dicho "no tiene que ser" "todo me sale mal" y además nunca hice un trabajo social, yo soy diseñadora, ¿que puedo aportar a una organización social si no se nada de eso?

Pero mi mentalidad expansiva tomaba fuerza y pienso, si no atienden voy y toco la puerta, y no, no trabajé nunca en una ONG pero si no empiezo por la primera...

Empecé ese mismo día, a ayudar, y a dejar que me ayuden.

Y así comenzó un viaje físico y espiritual, en donde de no haber sido por alimentar la mentalidad de crecimiento no hubiese tenido las oportunidades de vivir las experiencias que viví, como por ejemplo encontrarme viajando a Santiago de Chile a un festival de innovación social, y ¿que sabía yo de innovación y trabajo social? o después colaborando con una marca de emprendedoras, o viajando a Mendoza porque mandé un mensaje por facebook a una marca de zapatillas ecológicas. 

Durante todo ese tiempo en el que adopté esa mentalidad miles de puertas se iban abriendo, oportunidades laborales, personas increíbles e inspiradoras y sobre todo, re encontrarme conmigo misma, con esa persona que no sentía miedo por la no aceptación, por esa persona que era consciente de que no sabe muchas cosas, y que esta para aprenderlas. Eso fue un viaje, un viaje hacia afuera y hacia adentro, un antes y un después. 

Y si bien convivo con ambas mentalidades, ahora las conozco, y cuando conoces tus debilidades y fortalezas y de donde es que provienen las reacciones frente a algo, ahí es cuando te llenás de poder, el poder de elegir. Y como dice buda, la felicidad está en tus pensamientos, controla tu mente y tendrás todo.

Ahora ¿Con qué mentalidad querés enfrentar tus días? 

Gracias Carol Dweck, tu libro MindSet fue revelador. 

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